miércoles, 17 de junio de 2020
martes, 16 de junio de 2020
Derechos de las personas con discapacidad 3 diciembre 2019
Recordando la marcha movilizadora del 3 de diciembre del año pasado
Cada 3 de diciembre conmemoramos el día internacional de la discapacidad, hoy y cada día, una nueva oportunidad, para relevar los derechos humanos de las personas con discapacidad.
El año pasado 2019, en Santiago de Chile, ocurrió en el marco del estallido social, una marcha muy significativa, la marcha de los derechos de las personas con discapacidad, en un Chile ya agotado de abusos, en un Chile en deuda con muchos y muchas y en particular con las personas a las cuales día a día, la ciudad se ha vuelto aún más competitiva, aún más exigente, aún más demandante, y ninguna de estas causas está en ellas mismas, sino porque no cuentan con las condiciones y apoyos necesarios para acceder a lo que todos y todas requerimos para vivir, ni más, ni menos… educación, trabajo, salud, bienestar y en fin realizarnos, ser feliz.
Les quiero compartir que tuve la experiencia junto a otras integrantes de lo que hoy se ha configurado como Colectivo Nacional de la Discapacidad, de organizar una muestra artística de cuerpos pintados por los derechos. Lo cual, cuento aquí, para compartir y hacer memoria, porque ubicar el cuerpo, nuestro cuerpo, en su dimensión artística, visibiliza sus conformaciones, inscripciones, demandas e invisibilizaciones.
La conjunción de esa mañana, un tanto fría al comienzo, en el patio central del GAM (Museo Gabriela Mistral), permitió reunir a una veintena de duplas de principalmente mujeres con sus artistas, encuentros de azar y respeto, encuentros creativos de diálogos e íntima cercanía, encuentros por sobre todo de respeto y reconocimiento.
Así se gestó una alquimia movilizadora, que tras tres horas de trabajo, permitió generar un grupo de artistas activistas al inicio de la marcha, que inscribió en sus cuerpos las demandas del colectivo, que pudo por medio de sus activistas, dar palabra a las demandas en múltiples expresiones, y que coloreó y dinamizó una de las marchas que sin duda permitieron a muchos subjetivarse de otras maneras, desde un espacio corporal público, enaltecido, rompiendo los clásicos estándares de la expresión corporal en donde la diversidad es celebrada y valorada.
Dicha experiencia, relevó muchas dimensiones, pero por sobre todo la performance/actuación debía ejercer el respeto íntimo y humano a la diversidad, esa que nos constituye, nos transforma, nos hace sentir vulnerables y frágiles…,eso fue lo que intentamos.
Porque necesitamos de un contexto social que nos acoja y contenga, como una necesidad humana, celebrando la interdependencia, tan alejado de las demandas de ser eficientes, independiente y sobreproductivos como esta sociedad neoliberal nos hace creer como valores en superioridad, y que nos hace tan poco vivible nuestro Chile, que requiere de nuestra reflexión crítica, activa y movilizadora, para transformar estas lógicas y abrir otras.
